Criticas de Arte

Bob van Damme - pintor y galerista

 

En mi concepción, el arte se compone de cuatro elementos: la inspiración,la emoción, la técnica y la composición.

 

Carolina Coronado, como artista purasangre que es, da muestras de estos cuatro elementos pues, en su obra, la inspiración es innegable: su obra rezuma necesidad de amor y de ternura, necesidad de interacción con otros seres humanos.

En sus obras muestra su corazón y abre su alma. Su personalidad intensamente femenina queda reflejada en sus esculturas y sus pinturas.

 

La emoción, por supuesto, también esta presente. Un grito para que se la comprenda, una llamada al reconocimiento de sus sentimientos mas íntimos, una profunda verdad que emana de su creatividad.Una técnica casi clásica eleva sus obras más antiguas a un nivel muyalto, pero en sus obras más recientes lo que esta representado de manera brillante en su trabajo es el equilibrio.

 

Y finalmente, en lo que se refiere al elemento de la composición, domina completamente el arte ''llenar'' el cuadro: al depurarlo de todos los elementos superfluos, llega a mostrar lo esencial último.

 

Lo que más llama la atención es que, al expresar sus necesidades, refleja sus estimulantes ideas y trasmitesu optimismo inquebrantable.A menudo se pueden observar el calor y los colores de las tierras y del alma españolas; incluso en las obras mas depuradas. Y, además, lo más admirable es, tal vez, que deja delado todas las tendencias y los '' ismos '' y que intenta evocar su propria armonía y su proprio equilibrio. Y eso, para qualquier artista, es el  ''non plus ultra''.

 

Carolina Coronado no es solo una muy grande artista sino también una gran persona, llena de ternura y de gentileza. Y con ello, llega a satisfacer todas las exigencias del arte auténtico. Yo considerado la confrontación con su arte enriquecedora y fortificante.

Anita NARDON - A.I.C.A. (mayo de 2001)

 

Seleccionada en el apartado de pintura, en Palencia, en el año 2000, en el marco de una importante manifestación, Carolina Coronado pinta y esculpe con igual acierto y pone en estas formas de arte mucha fuerza y serenidad.

 

Nacida y formada en Madrid, en donde impartió clases de dibujo de 1964 a 1972, completó sus estudios en talleres bruselenses de céramica como Ucorale y Voot y, en cuanto a la escultura, con JL Coyette. Desde 1993, ha figurado en numerosas exposiciones colectivas con estatuillas de barro y de bronce y con sus lienzos.

 

Dos venas se perfilan en su créacion pictórica -una créacion auténticamente ''centrada'', en el sentido de que, en cada quadro, resalta un punto focal que 

nadie puede ignorar. Los lienzos van de los colores mas solares al negro, al azul o al rojo profundo, con incursiones en el blanco y en la suavidad de los coloridos arriesgados que son los tonos pasteles. La artista arrastre con ello al visitante hacia un terreno donde reinan las imágenes extraídas de los recuerdos.

 

Los trabajos sobre papel, más sutiles a causa de la liviandad del trazo, ponen de relieve un gran virtuosismo técnico que no destruye jamás el poder de la émocion. Hay en ellos paisajes con figuras, pero difuminados, vegetaciones espontáneas y una serie de obras nacidas de una necesidad apremiante.

 

Estas obras tienen poder liberatorio y suponen un respiro al lado de la concentración que se encuentra en los lienzos. En escultura, la vía es doble también. Hay cuerpos, más o menos con figura, y personajes heredados de la larga historia de la estatuaria.

 

Revisados ségun los cánones proprios de la artisat, estos seres sorprendidos en pleno movimiento emanan una especie de corriente trasmisora, una onda que puede trasformarse en gozo on en rabia por vencer. La palabra '' inmóvil '' no es adecuada para referirse a estas esculturas vibrantes.

 

La otra vena en tres dimensiones es lúdica pero apenas puede ocultar le preocupación de la artista respecto al devenir del hombre.

Hecha de pedazos de naderías, de cosas inútiles o de objetos desgastados, esta escultura de recuperación hace reflexionar, ya que va a la par de nuestra marcha hacia adelante, no siempre bien reflexionada. 

 

De estas cosas sin nombre, Carolina Coronado extrae seres misteriosos a menudo extravagantes o fórmulas de evasión y máquinas de soñar. Un resumen de la vida, como lo es la totalidad de su obra en plena ascensión.

Juan Hernández Moa.

 

Carolina Coronado nos presenta su obra reciente en dos espacios el primero consagrado a la escultura y la pintura el segundo, unificados por un mismo criterio creador, fruto de su esfuerzo permanente de comprensión e interpretación de las experiencias vividas.

 

Con total desapego y falta de compromiso hacia modas y tendencias, su rigorde artista no busca la complacencia del espíritu de las masas, sino que se vale del hombre a puequeña escala y hace de su búsqueda permanente del equilibrio y de la armonia el centro de su incesante impulso creador.

 

El sincretismo de sus planteamientos se traduce en lienzos limpios donde los trazos que representan nuestra existencia zozobran en un mar de paradojas hacia un centro conciliador y en la inagotable originalidad de sus esculturas, que espresan estabilidad pero también perturbación y precariedad, porque asi es la vida del hombre y la artista quiere trasmitirnos sus luchas y contradicciones.

 

Madera, metales y piedra...cualquier material centellea ideas estimulantes y trasluce el optimismo inquebrantable de la autora.En sus manos cobran vida y sentidos nuevos sin perder nunca su identidad, pues Carolina sabe infundirles un mensaje que llega al espectador respetando su naturaleza.

 

Así, con planteamiento lúdico en ocasiones, dramático en otras, con formas geométricas o espontáneas, las obras denotan la energía, el brío y el talento fecundo de un espíritu inconformista.